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diumenge, 2 de gener del 2011

Edgar González: Dos (h)articles

Edgar González, blogger amic meu, ha recopilat dos (h)articles seus a invitació de la revista Yorobuku, en un número sobre la ciutat fantasma de Detroit. Val la pena coneixe'ls.

http://www.edgargonzalez.com/2010/11/14/arrecife-urbano-harticulo/

http://www.edgargonzalez.com/2011/01/02/detroit-en-ruinas/

dimecres, 2 de desembre del 2009

Link de lectura obligatòria

Un amic m’ha passat aquest link sobre arquitectura, publicat a un bloc bastant recomanable per algú que encara no sé qui és. L’article és brillant. El seu esperit crític em fa demanar-vos que el llegiu sencer: us costarà ben poc. Està molt ben escrit i documentat.

http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2009/11/satan-es-mi-senor-parte-i-tu-vida-va.html


divendres, 16 d’octubre del 2009

Jim Jarmusch's Golden Rules


He trobat casualment aquest petit escrit de Jim Jarmusch. És interessant tan pel que hi diu com per quí n’és l’autor. Si canviem la paraula “filmmaker” per “architect”, el 100% del que diu és aplicable a l’arquitectura.


Rule #1: There are no rules. There are as many ways to make a film as there are potential filmmakers. It's an open form. Anyway, I would personally never presume to tell anyone else what to do or how to do anything. To me that's like telling someone else what their religious beliefs should be. Fuck that. That's against my personal philosophy--more of a code than a set of "rules." Therefore, disregard the "rules" you are presently reading, and instead consider them to be merely notes to myself. One should make one's own "notes" because there is no one way to do anything. If anyone tells you there is only one way, their way, get as far away from them as possible, both physically and philosophically.


Rule #2: Don't let the fuckers get ya. They can either help you, or not help you, but they can't stop you. People who finance films, distribute films, promote films and exhibit films are not filmmakers. They are not interested in letting filmmakers define and dictate the way they do their business, so filmmakers should have no interest in allowing them to dictate the way a film is made. Carry a gun if necessary.


Also, avoid sycophants at all costs. There are always people around who only want to be involved in filmmaking to get rich, get famous, or get laid. Generally, they know as much about filmmaking as George W. Bush knows about hand-to-hand combat.


Rule #3: The production is there to serve the film. The film is not there to serve the production. Unfortunately, in the world of filmmaking this is almost universally backwards. The film is not being made to serve the budget, the schedule, or the resumes of those involved. Filmmakers who don't understand this should be hung from their ankles and asked why the sky appears to be upside down.


Rule #4: Filmmaking is a collaborative process. You get the chance to work with others whose minds and ideas may be stronger than your own. Make sure they remain focused on their own function and not someone else's job, or you'll have a big mess. But treat all collaborators as equals and with respect. A production assistant who is holding back traffic so the crew can get a shot is no less important than the actors in the scene, the director of photography, the production designer or the director. Hierarchy is for those whose egos are inflated or out of control, or for people in the military. Those with whom you choose to collaborate, if you make good choices, can elevate the quality and content of your film to a much higher plane than any one mind could imagine on its own. If you don't want to work with other people, go paint a painting or write a book. (And if you want to be a fucking dictator, I guess these days you just have to go into politics...).


Rule #5: Nothing is original. Steal from anywhere that resonates with inspiration or fuels your imagination. Devour old films, new films, music, books, paintings, photographs, poems, dreams, random conversations, architecture, bridges, street signs, trees, clouds, bodies of water, light and shadows. Select only things to steal from that speak directly to your soul. If you do this, your work (and theft) will be authentic. Authenticity is invaluable; originality is nonexistent. And don't bother concealing your thievery--celebrate it if you feel like it. In any case, always remember what Jean-Luc Godard said: "It's not where you take things from--it's where you take them to."

diumenge, 30 de març del 2008

vicente verdú: el enigma del objeto facetado

Ni lo pulido ni lo rugoso. La máxima actualidad formal se inspira hoy en lo facetado. La moda, desde los bolsos de Prada a los edificios de Rem Koolhaas, desde los nuevos móviles de Nokia a las nuevas torres de la Castellana, sean de Pei o de Pelli, presentan diseños facetados.
Un llavero con forma de corazón ya no se aviene con la suave modulación de la mano ni su acoplamiento responde al gozo de asirlo en el hondón del puño sino que se identifica marcando aristas y culminando, como los nuevos y jactanciosos modelos vanguardistas de Renault (Vel Satis, Avantime o el nuevo Mégane) en el diseño facetado.
En general, lo facetado sustituye al reciente concepto de lo rústico o lo natural, al tacto rudo de lo auténtico y artesano, para llegar, con su afectada y deliberada artificialidad, a la "cristalización" de otra cultura. ¿Qué otra cultura? La cultura de la multiculturalidad y de las traducciones simultáneas, la estética de la mixtificación, la urbe de las diversas pintas, religiones y trazas y hasta el baile del Chiki Chiki que no es sino la grotesca versión de una y otra faceta, del breikindance al crusaito y del maiquelyason al robocop.
Este auge de la tipología poliédrica no alude, sin embargo, a la virtud de lo multifacético que conllevaba una disposición, tan generosa como mágica, para hacerse cargo de esto, de aquello y de lo de más allá. La facetación de la arquitectura o del objeto, de la pintura o del baile, de la nueva cocina o del sexo, viene a corresponderse con un mundo donde ha desaparecido la idea unívoca, la visión omnímoda y la comprensión global.
Lo facetado invita a palpar la complejidad del objeto y a constatar que su estructura no se halla, como un alma, en su venerable interior sino acaso en la inmediata y quebrada piel de su superficie. No hay anclaje interno que sostenga el edificio sino una fachada acondicionada para comunicar una accidentada continuidad. El exterior se encuentra tallado como un brillante y con ello explota un recurso que, en otro tiempo y otro lugar, enfatizaría su valor. El formato, sin embargo, es hoy sencillamente irónico. Vale para un artículo caro o barato, confunde la piedra preciosa con el plástico, el plástico con el cuero, el cuero con el vidrio y el vidrio con cualquier pacotilla de la canción. Lo facetado no es el brillante sino el caleidoscopio donde se ve cualquier cosa sin importar su coste o significación.
Gracias al facetado, el objeto se libera incluso de la óptica y se expresa en su tactilidad, se excluye del juicio sobre su vestidura y se manifiesta en el detalle digital. Todos estos objetos facetados y semejantes se alinean como la coartada de una época que ha cristalizado su lenguaje en una extraña lengua común, no unívoca, sino multívoca, no única sino múltiple, no de una faz sino de muchas, simultáneas, próximas fases. Caras cercanas que se rozan sin juntarse, anexionadas sin fundirse, ajustadas sin integrarse como sucede con los guetos de las grandes ciudades. Caras adyacentes pero aisladas por una calle, una arista, una distinción tan fina como un corte y tan estricta como un tajo.
Todo este mundo sajado o dividido carece, no obstante, de tragedia. La apariencia del objeto facetado es la de un rostro torturado pero, al cabo, se trata tan sólo de un artificio que convierte su quebradura en un juguete, su tortuosidad en un recreo y su aparente excepcionalidad en una fórmula a granel. La cultura de la reproducción logra ser así no sólo una máquina que reproduce la morfología del original sino la misma originalidad de la idea. Todo se halla facetado a pesar de que esta factura fuera el signo de lo exclusivo. Porque lo supuestamente exclusivo es ahora materia prima del gran comercio, un low cost que elimina una y otra vez la exclusividad siguiendo la manera de las olas que en la orilla, repetidamente, borran la singularidad de unas huellas. El mismo mar, en fin, se remeda facetado en los parques temáticos donde el poliuretano azul sustituye la ondulación del agua y la anidada cualidad de las olas se reemplaza por la papiroflexia del material flexible que imita el vaivén del vendaval.


(publicat a el pais, 290308)